Aní Benavent Gutierrez.

Con fecha 13 de abril del 2005 a las 6 de la mañana, mi hermana, Aní Benavent Gutiérrez, de 34 años de edad, sintió un pinchazo muy fuerte en el corazón. Tan fuerte, que decía que le atravesaba la espalda y la pierna izquierda. Le dolía tanto y la sentía con tanto hormigueo que su amiga Fany la tenía que sujetar para que pudiera andar.

Pero ella, que era muy responsable con su trabajo, cogió un taxi ya que no pudo llegar al metro de Santa Eulalia, lugar donde vivía, y se fue a trabajar. Hacia las 9 de la mañana, el dolor torácico, el dolor y el hormigueo en la pierna eran tan intensos que se tuvo que volver para su casa en otro taxi.

Llamó a su ambulatorio para pedir cita a su médico de cabecera. Se la dieron para las 15:30 horas del mismo día. Pero sobre las 11:00 AM, el dolor era tan intenso que la convencí para llevarla al Hospital de Bellvitge, al cual llegamos a las 11:30 AM aproximadamente. Tras pasar por el médico clasificador y ésta tomar nota de los síntomas que mi hermana le comentó: “dolor en el pecho que me atraviesa hasta la espalda como si fuera una espada y la pierna izquierda con mucho dolor y dormida”, pasamos a la sala de espera.

Al entrar en ella, nos quedamos extrañadas de la poca gente que había esperando en urgencias. Pensamos que la llamarían pronto, pensamiento que se vió confirmado cuando entre media hora y tres cuartos más tarde la llamaron. La recibió una enfermera que tras hacerle un electrocardiograma y tomarle la temperatura le dijo que vendría la doctora. Sobre unos 30 minutos después llegó la doctora V. R. S., residente de urología de segundo por aquel entonces. Con el informe médico, el electrocardiograma y una receta, le dijo y así consta en el informe que posteriormente le dio, que lo que tenía era un “DOLOR MUSCULAR”. La receta era de “Miolastan”, un relajante muscular, del cual se tenía que tomar una pastilla cada 24 horas y le comentó que eso no era una urgencia para ir al hospital, que para eso se iba al ambulatorio.

Salimos del Hospital de Bellvitge sobre las 13:30. Una hora después, con el tiempo justo de llegar a casa, mi hermana sentada en una silla y diciendo que no quería comer; simplemente se murió. Su corazón dejó de latir y se paró, porque en la vena aorta tenía una fisura por la que perdía sangre y le iba a parar al pericardio. Cuando éste se llenó de sangre, fue tanta la presión que tenía que resistir el corazón que no pudo latir más y se murió.

Mi hermana, Aní Benavent Gutiérrez, debe ser la primera persona que mata tan cruel enfermedad “un dolor muscular”, pues eso es lo que tenía según la doctora V. R. S. del hospital de Bellvitge.

Mi hermana, además, tenía el “Síndrome de Turner”. Se trata de un accidente de los cromosomas que además de ser muy bajita (1’40 metros aproximadamente), a las mujeres les aporta unos rasgos específico y la posibilidad de padecer diversas enfermedades asociadas, entre ellas una disección de aorta, cosa que llevo a la muerte a mi hermana según la forense que le practicó la posterior autopsia; la doctora Claudina Vidal Gutiérrez del juzgado de Hospitalet.

El dolor muscular hasta entonces solo causaba dolor y creo que se parecía mucho a un esguince o algo así, aunque según parece y después de diagnosticarlo la doctora V. R. S.; también mata, porque una hora antes de su muerte y según siempre dicha doctora, era lo único que tenía mi hermana y no la disección de aorta que se la llevó a la tumba con 34 años.

Han pasado 6 años, y seguimos a la espera del juicio por presunta negligencia médica. Con fecha 15 de septiembre del 2010, la señora letrada del ICS tuvo a bien mandarnos la carta certificada que podéis ver en el siguiente artículo de esta página. En ella dice que en la denuncia falta la firma de mi hermana, Ana Benavent. Parece ser que esta señora tiene mucho trabajo, el suficiente para no saber que mi hermana murió y que ese es el motivo de la denuncia. Yo, Fina Benavent, en mi completa ignorancia de las leyes pensaba que una letrada que defiende una causa, al menos debe saber el resultado de la misma y el motivo de la denuncia… Pero parece ser que no es así. Por lo visto una letrada no tiene porque saber lo que defiende. Además de una partida de defunción, se le mando un escrito de nuestro abogado. No contentos con esa falta de delicadeza, el día 13 de octubre de 2010, recibimos otra carta certificada. En ella nos pedían que mi madre acreditara la legitimidad activa de que es cierto que era madre de Aní. Se le mandó fotocopia del libro de familia. También se le mandó un mail en el que le explicaba que me parecía hacer un daño gratuito a la familia pidiéndonos la firma de mi hermana Aní, cosa por otro lado bastante difícil de aportar dadas las circunstancias. Después de dolorosísimos años de lucha por su muerte, muerte “presuntamente” evitable si alguien “presuntamente” hubiera hecho bien su trabajo.

Su respuesta a ese mail fue que no me pusiera más en contacto con ella a través del correo electrónico, por la ley de confidencialidad de datos… cuando desde su despacho, ellos mismos, me habían dado ese mail… En fin, una delicadeza más. El mail no lo publicamos por … la ley de confidencialidad de datos, pero está disponible para quien quiera leerlo; al igual que todo el resto de la documentación aportada al juzgado.

A pesar de tener en el ICS todos los datos del abogado que llevaba el caso, prefirieron ponerse en contacto con la familia, supongo que es el procedimiento habitual. No voy a pensar que querían hacer ningún daño, ni que querían cansarnos para que dejáramos de luchar; a lo mejor lo hicieron para que no se nos olvide que tenemos que seguir esta lucha, aunque yo desde aquí les diría que no se preocupen, que seguro que lo haremos.

En nombre de mi hermana, Aní Benavent, hemos puesto en pie esta Asociación con su nombre, no lucrativa, para ayudar a todas las personas que son víctimas de una presunta negligencia médica y no disponen de dinero para hacer frente a un juicio así, ya que es un proceso largo, costoso y muy doloroso. Tenemos abogados, procuradores, personal sanitario, peritos y psicólogos; todos ellos muy comprometidos con el proyecto y que se ponen a disposición de todo aquel que los necesite y se sienta victima de cualquier negligencia médica.

Cartas del ICS, caso Aní Benavent.

 

Con fecha 15 de septiembre del 2010, la señora letrada del ICS tuvo a bien mandarnos esta carta certificada. En ella dice, que en la denuncia falta la firma de mi hermana, Ana Benavent. parece ser que esta señora tiene mucho trabajo, el suficiente para no saber que mi hermana murió hace más de 5 años y que ese es el motivo de la denuncia. Yo, Fina Benavent, en mi completa ignorancia de las leyes pensaba que una letrada que defiende una causa al menos debe saber el resultado de la misma y el motivo de la denuncia… Pero parece ser que no es así. Por lo visto una letrada no tiene porque saber lo que defiende. Además de una partida de defunción, se le mandó un escrito de nuestro abogado.

No contentos con esa falta de delicadeza, el día 13 de octubre de 2010, recibimos otra carta certificada. En ella nos pedían que mi madre acreditara la legitimidad activa de que es cierto que era madre de Aní. Se le mandó fotocopia del libro de familia.

También se le mandó un mail en el que le explicaba que me parecía hacer un daño gratuito a la familia pidiéndonos la firma de mi hermana Aní, después de cinco dolorosísimos años de lucha.

A pesar de tener en el ICS todos los datos del abogado que llevaba el caso, prefirieron ponerse en contacto con la familia, supongo que es el procedimiento habitual. No voy a pensar que querían hacer ningún daño, ni que querían cansarnos para que dejáramos de luchar; a lo mejor lo hicieron para que no se nos olvide que tenemos que seguir esta lucha, aunque yo desde aquí les diría que no se preocupen, que seguro que lo haremos.

Siete años después…

Después de más de siete años, la doctora V.R.S se sale con la suya y me “obliga” a quitar su nombre completo de esta página web…  Y eso que la historia que cuento es la de MI HERMANA ANÍ BENAVENT GUTIERREZ y no la de ella, y eso que explico que era ella, la doctora V.R.S., la que “ ATENDIO” a mi hermana y en ningún momento la acuso de nada… Los hechos que narro en esa historia están reconocidos por ella ante un juez… Como eso si es mío, la persona que quiera la denuncia, sólo tiene que pedírmela; que gustosamente se la facilitaré. Ahí sí está recogido su nombre completo, también en todos los demás papeles, casi millones, que obran en mi poder. Desde la demanda de mi madre hasta la última de las declaraciones, pasando por informes forenses y papeles varios, entre ellos, el informe que indica que mi hermana sólo tenía “dolor muscular” Y QUE ESTA BRILLANTE DOCTORA FIRMÓ.

Posiblemente si se saliera con la suya y acabáramos delante de un juez igual, quién sabe; ganáramos la familia. Porque como digo, en ningún momento la acuso de nada, pero ya se sabe el refrán: ”QUIEN ALGO TEME, ALGO DEBE”. Pero como nunca se sabe, le voy a ahorrar a mi madre y a la familia el que además le tengamos que pagar una indemnización a la doctora V.R.S. después de lo bien que “ATENDIÓ“ a mi hermana…

Sí me voy a permitir poner aquí la carta que me mando a través de un abogado, pidiéndome que retire su nombre. Él mismo cita y adjunta un informe del fiscal en el que se reconoce un “error de diagnóstico”. A los hechos me remito…

Decir desde aquí, que si de esta manera “ALGUIEN” piensa que ha ganado una guerra, lamento decepcionarlo/a. Quizás ha ganado una batalla, pero es tan pequeña que para lo único que vale es para darme más fuerza para seguir luchando, NO ME VOY A RENDIR, NUNCA… Que “alguien, no se sabe quién (o sí) no hiciera bien su trabajo y por eso mi hermana ANÍ muriera requiere que dicha persona asuma sus consecuencias.

Decir también que la doctora V.R.S. en estos más de 7 años, nunca, y repito, NUNCA; ha considerado oportuno ponerse en contacto con la familia, sólo ahora y con este requerimiento. Ella sabrá porque…

Y a tí también decirte una sola cosa, AUNQUE NO QUIERAS, TU NOMBRE SIEMPRE ESTARÁ UNIDO AL DE MI HERMANA ANÍ BENAVENT GUTIERREZ. ¿Y sabes por qué? Pues porque SÍ hubo una investigación, porque SÍ hay unos documentos de un juzgado con tu nombre y porque ese día, eras tú la que estabas allí, y “ATENDISTE A MI HERMANA”.

Ya tienes lo que querías, a ver si ahora puedes vivir tranquila. Quiero desde aquí, agradecer a todas las personas que me han apoyado personalmente como hermana de AnÍ y a la Asociación que tengo el honor de presidir: a Pablo, Libian, Nerea, Jessy, Carlos, Rosa, Mónica, Miquel, Sra. Hernández, Sonia, Verónica, Francisco, Cati, Carmen, Mari (del barrio Salas), Sandra, Francesc, Ignasi, Borja, Oriol, Anabel, Paquibel, Elena, Sr. Ruiz, Daniel, David, Fina, Mari y sobre todo a mi madre, la señora Ana, que la pobre aguanta lo que le echen por su hija.

Seguro que me dejo a muchos, pero sabéis que os quiero a todos.

Gracias,
Fina Benavent Gutiérrez